Bebé llorando durante la alimentación

¿Está su bebé inquieto cada vez que le ofrece el pecho? ¿Lloran, lo que dificulta la lactancia?

Puede ser angustioso cuando su bebé está irritable mientras amamanta.

En este artículo, cubriremos las razones más comunes por las que un bebé puede estar molesto durante la lactancia y cómo puede averiguar por qué su bebé se pone quisquilloso con el pecho.


Causas del llanto del bebé durante la alimentación

La mitad de la batalla consiste en descubrir por qué su bebé llora y se queja en primer lugar. Lo único que desea es saber que su bebé está recibiendo suficiente leche y está prosperando. Pero es difícil estar seguro cuando se prenden y se apagan todo el tiempo, llorando en el medio.

Echemos un vistazo a algunas de las cosas a considerar para resolver este problema.

1. El bebé no se prende

Si su bebé está molesto o llorando, lograr que se prenda para alimentarse puede ser un desafío. Ya sea que estén cansados, sobreestimulados o simplemente hambrientos, es poco probable que un bebé que llora se prenda.

La solución

Comience a amamantar mientras su bebé esté tranquilo y despierto, y antes de que tenga mucha hambre. Esté atento a las señales tempranas de hambre, como buscar, chasquear los labios, chuparse las manos, sacar la lengua o despertarse de dormir. El llanto es una señal tardía de hambre.

Envolver a su bebé y abrazarlo, atenuar las luces o mudarse a un lugar tranquilo y silencioso también puede ayudar.

Otra cosa que puede intentar es exprimir unas gotas de leche sobre su pecho para incitar al bebé a que se prenda. El sabor y el olor de la leche pueden estimularlos a alimentarse. Cambiar de posición o cambiar de senos también puede funcionar a veces (1).

2. El flujo de leche es demasiado rápido o demasiado lento

Prestar atención a cuando su bebé comienza a llorar podría arrojar algo de luz sobre la razón.

Si su bebé está más inquieto por la mañana, es posible que sus senos demasiado llenos liberen demasiada leche demasiado rápido. Sus senos se han llenado de leche durante la noche y el bebé no puede soportar esta fuerte bajada.

Por el contrario, si están más inquietos por la noche, tal vez la liberación de leche sea demasiado lenta y se sientan frustrados. Se impacientan esperando el flujo de leche que viene con la bajada y comienzan a llorar.

La solución para un rápido flujo de leche

Una fuerte liberación de leche, o una bajada hiperactiva, puede hacer que su pequeño se ahogue, tenga arcadas o tosa cuando se alimenta. Es posible que se suelten del pecho porque no les gusta o no pueden soportar el flujo rápido. También podrían estar tragando mucho aire con la leche y tener gases, lo que causa más malestar.

Algunas de las cosas que puede hacer para contrarrestar esto son:

  • Expresar antes de alimentar: Sacar un poco de leche antes de amamantar o extraerse la leche con la mano puede ayudar a ralentizar el flujo. Después de sentir la primera bajada y ver que el flujo se está desacelerando, coloque a su bebé sobre su pecho.
  • Recuéstese al amamantar: Adoptar una posición de alimentación relajada con su bebé acostado encima de usted puede ralentizar el flujo. Puede sujetar al bebé y luego recostarse contra algunos cojines o almohadas. La leche fluirá contra la gravedad y no se escurrirá por la garganta del bebé.
  • Eructar con regularidad: Cuando la leche fluye rápido, es probable que el bebé trague mucho aire mientras se alimenta. Un bebé con gases es un bebé quisquilloso, así que hágalo eructar con regularidad, durante y después de la toma.
  • Alimente un lado a la vez: Alterne sus senos en cada toma. De esa manera, una vez que el flujo se ralentiza en el pecho del que se alimenta el bebé, es posible que dejen de quejarse.
  • Tome un descanso en la alimentación: Si su flujo es demasiado para que su pequeño lo pueda soportar, retírelos del pecho durante unos segundos. Deje que el exceso de leche se filtre sobre una toalla y, cuando se detenga, vuelva a ofrecer el pecho. Esto puede hacer que su bebé esté más inquieto por un tiempo, pero a la larga dará sus frutos.

La solución para un flujo lento de leche

El bebé tiene hambre, pero la leche no llega lo suficientemente rápido. Sé cómo me siento cuando quiero comer o beber algo y no puedo conseguirlo; creo que la palabra que se usa para describirlo en estos días es hambre. Bueno, ¡los bebés son iguales! Pueden ponerse quisquillosos y frustrados porque no obtienen la leche lo suficientemente rápido.

Afortunadamente, hay cosas que puede hacer para combatir un flujo lento o una bajada retrasada. Éstos incluyen:

  • Estimula el flujo: El bombeo o la extracción manual de un poco de leche antes de enganchar puede activar el reflejo de bajada. Una vez que tenga un flujo constante, puede poner a su bebé en su pecho.
  • Compresa tibia: Use una toalla tibia o una compresa durante unos minutos para estimular la bajada. Colóquelo en sus senos justo antes de cada toma.
  • Masaje: Masajear sus senos antes y durante la toma puede ayudar a que la leche fluya un poco más rápido.
  • Pruebe las compresiones mamarias: Si nota que su bebé está a punto de empezar a quejarse y podría soltarse, apriete su pecho. Esto le dará a su bebé una ráfaga de leche y lo mantendrá alimentándose activamente.
  • Sentirse cómodo: Amamantar a un bebé quisquilloso también puede ser frustrante para usted. Intente alimentarlo en una posición relajada, lejos de las distracciones. Es un momento perfecto para concentrarse en su bebé.
  • Asegúrese de que su bebé reciba suficiente leche: Todo ese alboroto y llanto puede hacer que su pequeño se sienta cansado y se quede dormido en el pecho antes de haber comido lo suficiente. Intente estimularlo para que continúe alimentándose haciéndole cosquillas en el pie o acariciando su mejilla. Por lo general, cuanto más se alimente su bebé, más leche producirá.
  • Algunos pros y contras: Al amamantar, evite fumar y el alcohol. Además, trate de mantenerse alejado de los refrescos y el café. Todo esto podría afectar su producción de leche. Asegúrate de llevar una dieta equilibrada y mantenerte hidratado también. (2).

3. El bebé está atravesando un período de crecimiento acelerado

Hay momentos durante el primer año de vida de un bebé en los que atraviesan períodos de crecimiento acelerado. En este momento, su peso y longitud aumentarán, al igual que la circunferencia de su cabeza.

Acompañando un estirón de crecimiento, su bebé puede querer alimentarse más y puede volverse quisquilloso. No es raro que un bebé se alimente repentinamente hasta 18 veces en 24 horas.

Si bien uno no conduce necesariamente al otro, tiene sentido que un crecimiento acelerado y una alimentación repentina y frecuente vayan de la mano. Su bebé necesitará más leche para apoyar el crecimiento acelerado, y amamantar más naturalmente aumentará su suministro.

Durante este tiempo, los bebés también pueden volverse más irritables de lo habitual. Pueden parecer inquietos, pegajosos y no dormir tan bien como de costumbre.

Los brotes de crecimiento generalmente ocurren varias veces durante el primer año. Estos están en:

  • Dos semanas de edad.
  • Tres semanas de edad.
  • Seis semanas de edad.
  • Tres meses de edad.
  • Seis meses de edad.

No todos los bebés seguirán este cronograma, algunos pueden tener más aceleraciones de crecimiento o pueden tenerlo en diferentes momentos. Para algunos bebés, es posible que no haya cambios en su comportamiento cuando tienen un período de crecimiento acelerado.

La solución

Durante este tiempo, siga el ejemplo de su bebé. Responda a sus necesidades, ya sea más comida, más abrazos o simplemente un momento de tranquilidad y una siesta.

Es posible que su bebé se ponga inquieto si usted no está produciendo tanta leche como él desea. La oferta puede tardar aproximadamente un día en ponerse al día con la demanda. Cuanto más deje que su bebé se alimente, más leche producirán sus senos.

Es posible que su bebé todavía parezca tener hambre después de la hora normal de alimentación, así que no tenga miedo de volver a amamantar. Manténgase bien durante este tiempo manteniéndose hidratado y comiendo comidas balanceadas. Recuerda que no eres una supermujer y deja que tus familiares y amigos te ayuden con las tareas del hogar y las compras mientras tu tiempo está ocupado con el bebé.

4. El bebé está atravesando una etapa de desarrollo

Su bebé se está desarrollando mentalmente constantemente y está aprendiendo nuevas habilidades a medida que avanza. Puede ser un poco abrumador y confuso para ellos y puede haber semanas en las que estén más inquietos de lo habitual. A veces llamadas las semanas maravillosas, pueden explicar los cambios de humor en su bebé. (3).

Es posible que durante estos períodos su bebé se vuelva más curioso y se distraiga cuando se trata de alimentarse. Es posible que quieran alimentarse más o, por el contrario, no permanecer prendido el tiempo suficiente para una buena alimentación. Pueden estar de mal humor, quisquillosos y llorar mucho cuando estás tratando de amamantar.

La buena noticia es que estos períodos generalmente solo duran unos pocos días y el bebé vuelve a sus patrones de comportamiento normales. No todos los bebés encajarán en el patrón de las semanas maravillosas y se desarrollarán en diferentes momentos.

La solución

Alimente al bebé en una habitación tranquila donde es probable que haya menos distracciones. No hay nada peor que tener una situación en la que se prendan, luego escuchen a papá o vean al perro y dejen de alimentarse (o peor aún, ¡giren la cabeza con el pezón aún en la boca!). Tratar de que su bebé preste atención puede hacer que se ponga más nervioso y termine siendo una constante batalla.

También puede encontrar durante estos períodos que su bebé está más inquieto y quiere alimentarse con más frecuencia. Una vez más, sigue el ejemplo de ellos y dales el tiempo y la atención adicionales que necesitan.

5. El bebé necesita eructar

Los bebés a menudo se quejan, lloran o se alejan del pecho cuando necesitan eructar. Un flujo rápido de leche puede agravar esto. También pueden tragar más aire cuando están inquietos o tragar leche más rápido de lo normal si tienen demasiada hambre.

La solución

Los bebés amamantados tienden a no necesitar eructar con tanta frecuencia como los alimentados con biberón. Sin embargo, hay ocasiones en las que el gas puede hacer que se sientan incómodos y necesitan sacarlo.

Si su bebé está molesto, detenga la alimentación y trate de hacerlo eructar. Si deja que continúen alimentándose mientras lloran, entonces pueden tomar más aire y empeorar el problema. Eventualmente, puede terminar con ellos escupiendo.

Es una buena idea hacer eructar a tu pequeño a la mitad de la comida, incluso si no parece estar demasiado incómodo. Intente hacerlo al cambiar de pecho o cuando el bebé se prenda del pezón.

Otras razones para llorar durante la lactancia

Hemos analizado algunas de las principales razones por las que su bebé podría estar llorando mientras amamanta. Hay algunas otras cosas que pueden causar esto, que incluyen:

  • El bebé prefiere un lado: Su producción de leche puede ser mejor en un seno que en el otro. Esto puede ser evidente si el bebé solo se queja cuando se le alimenta de un lado.
  • Dentición: Este puede ser un momento doloroso e incómodo para el bebé y es posible que se preocupe más al alimentarse. Primero puede darse cuenta de que está sucediendo cuando aprietan su pezón y siente los dientes a través de las encías. Créame, no están tratando de lastimarlo, solo quieren aliviar su dolor. (4).
  • El bebé ha comido lo suficiente: Si su pequeño comienza a preocuparse hacia el final de la alimentación, esto podría ser una señal de que ha tenido suficiente. Intente ofrecerle el pecho de nuevo unas cuantas veces y, si no lo quiere, siga adelante. Si ha descartado cualquier otra causa de su llanto, es posible que su pequeño estómago esté lleno.
  • El bebé quiere ser pacificado: Es posible que su pequeño esté lleno hasta los topes y solo quiera mamar, pero se frustra porque la leche sigue fluyendo. Este podría ser un buen momento para ofrecerles un dedo o un chupete para que succionen, para calmarlos.
  • Tordo: Esta infección por hongos puede afectar sus pezones o la boca de un bebé. Si su bebé tiene candidiasis oral, la alimentación será incómoda para él y puede ponerse inquieto. Si sospecha esto, comuníquese con su proveedor de atención médica. (5).
  • El bebé tiene un resfriado: Tratar de alimentarse y respirar al mismo tiempo no es un paseo por el parque para un pequeño. Se volverán quisquillosos y se separarán mucho del seno. Trate de aclararles la nariz o pida consejo a su pediatra.
  • Sensibilidad o alergia a los alimentos: Si bien es posible que disfrute de un curry para la cena, es posible que su bebé no. Lo que comes viene a través de la leche y es posible que no les guste el sabor o el olor. Puede notar que están más irritables cuando ha consumido ciertos alimentos que no les gustan o a los que son alérgicos. (6).
  • Reflujo: Aunque no es tan común en los bebés amamantados, a veces la comida regresa del estómago del bebé. Esto puede hacerlos llorar y sentirse incómodos al alimentarse. (7). Hable con el médico de su bebé si sospecha que esta es la causa del llanto de su bebé en el pecho.

La línea de fondo

Si bien hay muchas razones por las que un bebé puede estar molesto cuando está amamantando, tenga en cuenta que todos los bebés a veces se ponen de mal humor. Puede que no sea la lactancia materna la causa.

A veces vale la pena volver a lo básico y acurrucarse piel con piel, bañarse con su bebé o salir a caminar y cambiar de escenario. Cuando su bebé esté tranquilo y tranquilo, intente alimentarlo nuevamente. Puede encontrar que esta es una opción más exitosa.

Cada día y cada toma pueden ser diferentes, así que no se desanime y piense que la lactancia materna no es para usted y su bebé. La perseverancia puede valer la pena y, una vez que identifique por qué su bebé está molesto, puede tener momentos de alimentación pacíficos y vinculados.

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